Mitos y realidades sobre los TCA:

1_Mito: Un TCA lo padece quien quiere estar más delgado.
Realidad: Un TCA no es una elección. Es un trastorno emocional complejo que tiene un origen multifactorial, es decir, intervienen factores genéticos, psicológicos y socioculturales. Es un trastorno emocional que implica un gran malestar que no se ha podido o sabido gestionar de otra manera.
Por otro lado, un TCA no siempre implica un deseo de bajar de peso o miedo a subirlo como por ejemplo en el Trastorno de rumiación, Pica, Trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos o el Trastorno de atracones.
2_Mito: Es fácil diagnosticar un TCA, con solo mirar a la persona ya lo sabes.
Realidad: diagnosticar un TCA no suele ser fácil. Por un lado, porque no siempre está vinculado a un cambio en el peso o a un cambio físico, y, por tanto, las consecuencias negativas no se ven con tanta facilidad o pueden explicarse por otros motivos.
Por otro lado, muchas personas que sufren este tipo de trastornos, tratan de esconderlo y lo sufren en soledad durante mucho tiempo. Por tanto, ante la falta de visibilidad y de sinceridad, puede ser complicado darse cuenta de que una persona está sufriendo este tipo de trastorno.
3_Mito: Si la persona con TCA tiene un peso normal, el TCA no es grave.
Realidad: El TCA va mucho más allá del peso. Es cierto que una persona con un infrapeso tendrá unas circunstancias graves, pero no significa que una persona con un peso normal, no padezca un TCA grave.
La gravedad depende en muchas ocasiones del nivel de malestar que experimenta esa persona. Además, el TCA puede ser comórbido a otros trastornos como los trastornos bipolares, depresivos, ansiosos, los trastornos por consumo de sustancias, el trastorno obsesivo-compulsivo, el TDAH y trastornos del neurodesarrollo (especialmente el trastorno del espectro autista).
4_Mito: El TCA nunca se cura.
Realidad: La recuperación completa es posible en los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Sin embargo, es posible que el mito surja debido a que es un trastorno grave, puede cronificarse y a que hay una elevada frecuencia de recaídas en personas que han sufrido un TCA.
Por ello, un buen pronóstico está vinculado a la detección e intervención tempranas. También es importante que el tratamiento sea especializado y aborde el origen y la raíz del problema, no solo la parte alimentaria. Y, por último, trabajar en la prevención de recaídas.
5_Mito: Solo las chicas jóvenes y adolescentes sufren TCA.
Realidad: Cualquier persona puede sufrir un trastorno de la conducta alimentaria, independientemente de su edad, género, origen o situación socioeconómica. Aunque algunos grupos como las adolescentes en la anorexia o la bulimia presentan mayor riesgo, existe una amplia variedad de poblaciones en riesgo que suelen quedar invisibilizadas.
La prevalencia en mujeres es elevada aunque los TCA también afectan a los hombres. El DSM-V indica que representan 1 de cada 10 casos en la bulimia y anorexia, aunque hay quienes sospechan que siguen infradiagnosticados en parte porque buscan menos ayuda o son pasados por alto en entornos clínicos.
En el trastorno por atracón, la diferencia por género es mucho menor y la prevalencia es similar entre hombres y mujeres. En la PICA y ARFID es igualmente frecuente tanto en niños como en niñas. Sin embargo, en este último, cuando es comórbido con el trastorno del espectro autista predomina en los varones.
Por otro lado, los TCA pueden surgir a cualquier edad. El trastorno de atracón empieza típicamente en la adolescencia o en la edad adulta temprana, aunque también puede empezar a una edad adulta más tardía. El Trastorno de Rumiación puede iniciarse desde la lactancia hasta la edad adulta y el ARFID es frecuente en la infancia y puede darse a cualquier edad.
Los TCA son trastornos graves, complejos y universales. Reducirlos a un problema “de chicas adolescentes” invisibiliza a miles de personas que los sufren fuera de ese perfil, dificulta el diagnóstico temprano y retrasa el acceso al tratamiento. Reconocer la diversidad de edades, géneros y contextos afectados es fundamental para prevenir, detectar y tratar los TCA de manera adecuada.
